El opio de mi pueblo – Pan o circo

“El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral.”

Quizás más de uno sienta identificado a nuestro gobierno la anterior definición de Wikipedia. Esto no es noticia de hoy, el clientelismo se ha arraigado de hace décadas y probablemente siempre hemos contado con su presencia, pero en el particular gobierno de turno actual se ven decisiones que a cada día que pasa, avergüenza a gran parte de sus ciudadanos (o clientes para ellos).

Con el entorno de crisis que vivimos alrededor se ha visto a la iglesia tomando cada vez mas partido sobre las decisiones. Al parecer recién ahora se han dado cuenta que “La pobreza es un escándalo”, como diría Joseph Ratzinger, actual papa. Voceros de la iglesia católica afirman que la pobreza oscila entre el 40 % de la población, mientras que el prestigioso e inefable INDEC nuestro nos dice que la pobreza bajó al 15,3 por ciento de las personas al término del segundo semestre de 2008, frente al 20,6 que registró en la medición anterior.

Mientras que la pobreza sube progresivamente y no podemos asegurar una cifra oficial por toda la red de mentiras en que estamos pegados, gente que ni imaginaria ir a trabajar por sueldos tan bajos o vivir en improvisados hogares sin agua y demás necesidades básicas ignoradas, nuestro querido gobierno pacta un contrato de aproximadamente $ 600 millones (anuales) con la AFA para estatizar la televización del torneo de fútbol argentino. "No queremos una sociedad de secuestros. Ni de secuestros extorsivos, ni de secuestros de goles, ni ese país en donde desaparecieron 30 mil personas" habla nuestra intelectual y socialmente comprometida presidente de la nación Cristina Fernández de Kirchner. Esto sera una “victoria” entre la disputa del monopolio mediático del Grupo Clarín y el gobierno de los Kirchner.

¿Es necesario? ¿El entretenimiento brindado por este popular juego en nuestro país o el asesinato social por parte de las medidas estatales a nuestras clases bajas? Se que razonando esta pregunta y utilizando el sentido común para pensar que hacer con $600 millones muchos dirían que el fútbol no es lo necesario. Me gustaría saber que pasa por las mentes del matrimonio Kirchner y su pandilla cuando ven a cualquier niño desnutrido de este país. Me gustaría saber como hace para dormir esa gente por las noches sin sentirse culpables cuando yo siento la culpa por dejar que muera un ser humano o que viva como perro. Será que todo esta bien si hay fútbol. No hay hambre, no hay pobreza, no hay violencia social, no hay vidas a la basura.

Será que mientras tengamos el opio en nuestra pantalla todo lo demás estará bien.

Sebastián Zanzottera

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