El mito del "accidente de tránsito"

Cuando sucede un evento “trágico” las explicaciones son obstinadamente las mismas: “fue el destino” (que además “está escrito” en algún inaccesible sitio), “tenía que pasar”, “y bueno… que se le va a hacer”. Una serie de argumentos de similar tenor que silencian temporalmente las voces de la muerte, las cuales nos vienen a recordar insistentemente nuestra finitud. Los diálogos sobre el tema se inician frecuentemente con la frase “¿viste lo que pasó?”, y a continuación cada interlocutor le agrega una pincelada más de morbo al terrible acontecimiento. Sin embargo al día siguiente queda olvidado, sepultado bajo el maremágnum de noticias que los medios denominan con el pretencioso rótulo de “La actualidad”.

El diccionario nos recuerda una lista de palabras asociadas semánticamente al término “tragedia”, veamos… catástrofe, desastre, desgracia, infortunio, desdicha, fatalidad, siniestro, adversidad. Este pequeño inventario de conceptos pone en evidencia que las decisiones humanas no cuentan en las tragedias. Es decir, la voluntad, el albedrio, la capacidad de decisión están ausentes. Parece que alguna fuerza natural, sobrenatural o extrahumana digita los hechos, y a los hombres solo nos queda el papel de espectadores de una obra teatral escrita por un autor que nunca muestra su rostro. Nada se puede hacer, solo aceptar resignadamente el inexorable curso de la fortuna.

Detengámonos ahora en una de las expresiones de las “tragedias” que esta sociedad incluye dentro del rubro “accidentes de tránsito”. De igual manera se explican con la lógica planteada anteriormente, o a lo sumo, las causas se atribuyen a que “las rutas no están preparadas” y expresiones por el estilo, tan erosionadas por su uso acrítico, que nadie se toma el trabajo de preguntarse al menos: ¿preparadas para qué? Los “accidentólogos” vocacionales, que abundan tras estas noticias, nos dicen con convicción que en ciertos países de Europa o Estados Unidos “esto no pasa”, cerrando el diálogo con el inevitable colofón: “y viste… ¡estamos en Argentina!”.

Según las estadísticas oficiales mueren en estas pampas entre 27 y 33 personas por día, y la cifra de heridos es exponencialmente mayor (digamos de paso que el engañoso eufemismo “heridos” incluye mutilaciones y discapacidades permanentes como la cuadriplejia por ejemplo). Según el periódico Le Monde diplomatique “Todos los meses se producen en el país tres ‘Cromañón’ por siniestros de tránsito” (agosto de 2006). Es un lento “suicidio colectivo”, como lo ha denominado la Defensoría del Pueblo, que pide declarar a la Argentina en “emergencia vial”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que mueren al año en el mundo 1,2 millones de personas y hasta 50 millones sufren heridas por choques en la vía pública. Diversos organismos internacionales dedicados a la salud han eliminado la palabra “accidente” del vocabulario vial, ya que los “accidentes no son impredecibles.” (British Medical Journal, junio de 2001).

Más allá de las estadísticas, que aportan datos valiosos a expensas de desdibujar lo humano, pensemos que esta problemática es otra arista en la que se manifiesta la desigualdad social. Frente a una colisión el más débil (el peatón o el ciclista) siempre es el más perjudicado. Nos animamos a decir que en todos los casos es una cuestión de desigualdad de poderes: si una 4x4 impacta contra un vehículo común las posibilidades de supervivencia son mayores para el conductor del primer rodado. Nunca la prensa sensacionalista publicó un titular con el siguiente contenido: “Ciclista atropella camión Scania y mata a su conductor”. Es innecesario abundar en esta línea de razonamiento por su obviedad, es tan “obvio” que nunca se cuestiona.Entonces, si nadie pude negar que los autos matan gente a diario, ¿por qué no pensar en prohibirlos? La medida afectaría a un porcentaje mínimo de la población mundial y beneficiaría a la gran mayoría. Seguramente ante la propuesta se levantarán voces escandalizadas, principalmente de los sectores que no tienen vehículos y ¡nunca los tendrán! Otras de las tantas paradojas de nuestro mundo. ¿Es más importante la vida humana o el confort de un sector minúsculo de la humanidad? Profundicemos un poco más: la industria de los automóviles es una de las más contaminantes, a esto le podemos sumar los combustibles, la contaminación auditiva, las muertes causadas por los robos, los negocios ilegales de las autopartes, y la lista sigue. La “inseguridad” encabeza la agenda de los medios, pero cabe preguntarse ¿hay algo más “inseguro” que el tránsito? ¡Mata más personas que las guerras!

Luego de ver el problema desde esta perspectiva, ¿podemos seguir creyendo que el “destino” se “ensaña” con nosotros? Lamentablemente continuamos tapando el sol con un dedo, y lo que es peor, hay una multitud dispuesta a creer que realmente está nublado.

Lisandro Illich (lisandroillich@gmail.com)

El superhéroe, el príncipe azul y el mesías

En la mayoría de las historietas cuando alguna persona común y corriente se encuentra en riesgo, es rescatada por algún personaje con poderes que lo destacan por sobre el resto de los humanos. Son héroes, más que eso, son los superhéroes. Aparecen como la solución de todos los problemas graves acechantes de la humanidad.

Un "príncipe azul", se puede describir, como un joven apuesto, rico, y como si fuera poco también es bondadoso (se encuentran fácilmente en los cuentos, pero es raro verlos en la realidad). Dedica su vida a rescatar a jóvenes desdichadas. Se enfrentan a cuanta amenaza se les presente, con el solo objetivo de salvar a las doncellas en problemas, mientras ellas lo único que hacen es esperar.

Desde la religión cristiana nos hablan de la existencia de un mesías, hijo de dios, el cual ya estuvo presente en la Tierra en forma humana y que algún día volverá. Dicen que cuando retorne llevará consigo a los oprimidos a una mejor vida.

En al Argentina, según la ONG "Luchando por la vida", mueren aproximadamente, 23 personas por día en "accidentes de tránsito", dejando miles de muertes al año. Una queja recurrente de la población es el mal estado de las rutas y la poca inversión en caminos. Lo cual se puede considerar una de las grandes causas de los "accidentes". Pero, también habría que tener en cuenta el poco respeto por la vida de muchos de los conductores. Tal vez, si cada uno se compartará de una forma más responsable hacia el resto de la sociedad, dejaría de ocurrir lo que pasa, ya que hasta el momento no se tienen noticias de ningún superhéroe evitando "accidentes de tránsito".

Muchas mujeres son golpeadas, humilladas y violadas por sus parejas o integrantes de sus familias. En la mayoría de los casos, las víctimas no hacen nada para dejar de ser sometidas. Y a veces cuando actúan, llegan a medidas extremas, que muchas veces terminan con ellas en cárceles. Si como sociedad nos preocupáramos más por lo que nos pasa a todos, quizás tanto las víctimas como los victimarios, encontrarían contención para poder enfrentar el problema y encontrar una solución. Con lo cual, las damnificadas no se quedarían esperando alguna solución mágica, como lo hacen las doncellas en los cuentos esperando a su príncipe azul.

Se puede considerar que la pobreza es la mayor causante de muertes. Muchas personas mueren en nuestro país a causa de no poder acceder a los alimentos que necesitan para vivir. Según un estudio de la CTA, aproximadamente 8 chicos mueren por día a causa de enfermedades relacionadas con la desnutrición. Además, muchos otros mueren a causa del mal de Chagas-Mazza (hay aproximadamente 2 millones de enfermos en Argentina), o tuberculosis (en Argentina mueren aproximadamente 800 personas al año). Ambas enfermedades son muy frecuentes en los sectores "olvidados". Tal vez, si dejáramos de pensar de forma individualista, y empezáramos a ayudar a los que menos tienen, compartiendo entre todos lo que poseemos, la situación de los pobres mejoraría, y no tendrían que esperar la llegada del mesías para estar mejor.

Es muy probable que la solución a nuestros problemas se encuentre en que nos unamos para solucionarlos, todos juntos podemos lograrlo, depende de nosotros estar mejor y no del superhéroe, ni del príncipe azul, ni del mesías.

Seamos más respetuosos

En el año 1919 se funda en Alemania, el partido Nacional Socialista Obrero Alemán. En el año 1923, intentan llegar al poder por medio de un golpe de estado, pero fracasan. Aprovechan la crisis económica y política que padecían a fines de la década del ´20 y principios de la del ´30, para llegar al poder. En el año 1933, Hindenburg nombra a Hitler canciller. Un año después (1934) asumía como Führer.

Hitler al estar en el poder, toma medidas en el orden político-económico, las cuales generan un gran apoyo del pueblo, convirtiéndolo en un ser popularmente querido por los alemanes, otorgándole un gran poder, el cual le permite, comenzar a llevar a cabo las peores atrocidades hacia diferentes etnias, centralizando especialmente su odio hacia los judíos.

En el Imperio Otomano, muchas etnias fueron perseguidas por parte de los que ejercían el poder. Los que se vieron más afectados por estas persecuciones fueron los armenios.

A fines del siglo XIX, aproximadamente 300.000 armenios fueron asesinados. El poder era ejercido por un sultán.

Ya comenzado el siglo XX el poder pasa a manos del partido "Unión y Progreso". Fue apoyado por gran parte de la población, ya que creían que con ellos se terminaría con la tiranía en el poder. Sin embargo, los "Jóvenes Turcos" seguirían con el genocidio.

Los armenios conmemoran el 24 de abril como un día lamentablemente inolvidable. El 24 de abril de 1915, 600 intelectuales armenios son asesinados, dando comienzo a una política de exterminio del pueblo armenio.

El genocidio del pueblo armenio no es tan conocido ni difundido como lo es el del pueblo judío, para algunos ni siquiera es genocidio. Pero, hay muchos otros genocidios que desconocemos, o, que tal vez, prefiramos desconocer, o peor aún, no queramos reconocer, porque eso implicaría darnos cuenta que de cierta manera somos responsables.

Tal vez, no hayamos sido responsables directos de ciertos hechos del pasado, pero al simular que nada grave paso, y, lo que es peor, ignorar que aún siguen pasando muchas atrocidades desde ese entonces, nos convierte en culpables del genocidio que ha comenzado hace más de 500 años, en lo que hoy llamamos américa, y que todavía no termina.

Luego de la llegada de Colón a estas tierras, las personas que aquí vivían fueron perseguidas, masacradas y esclavizadas. Se les impuso naciones y religión a la fuerza, sin respetar cómo se agrupaban y en que creían.

Hoy, son discriminados y olvidados. Se ven obligados a vivir en condiciones paupérrimas. Aquellos que se deciden a dejar de resistir para comenzar a luchar, son por lo general, brutalmente reprimidos por las fuerzas de la seguridad y el orden.

Por lo cual, tal vez habría que rever el hecho de considerar a Roca como un prócer, cuando se lo puede considerar un asesino. Y, cuando llega el 12 de octubre, deberíamos reflexionar sobre los actos oficiales que se organizan, porque le falta el respeto a los aborígenes caídos, a los que viven y a los que repudiamos la muerte de inocentes. Pero tampoco, es sólo replantearnos esa fecha, sino que todos los días, nos mostremos respeto mutuamente entre todos, inspirados en el amor.

El opio de mi pueblo – Pan o circo

“El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral.”

Quizás más de uno sienta identificado a nuestro gobierno la anterior definición de Wikipedia. Esto no es noticia de hoy, el clientelismo se ha arraigado de hace décadas y probablemente siempre hemos contado con su presencia, pero en el particular gobierno de turno actual se ven decisiones que a cada día que pasa, avergüenza a gran parte de sus ciudadanos (o clientes para ellos).

Con el entorno de crisis que vivimos alrededor se ha visto a la iglesia tomando cada vez mas partido sobre las decisiones. Al parecer recién ahora se han dado cuenta que “La pobreza es un escándalo”, como diría Joseph Ratzinger, actual papa. Voceros de la iglesia católica afirman que la pobreza oscila entre el 40 % de la población, mientras que el prestigioso e inefable INDEC nuestro nos dice que la pobreza bajó al 15,3 por ciento de las personas al término del segundo semestre de 2008, frente al 20,6 que registró en la medición anterior.

Mientras que la pobreza sube progresivamente y no podemos asegurar una cifra oficial por toda la red de mentiras en que estamos pegados, gente que ni imaginaria ir a trabajar por sueldos tan bajos o vivir en improvisados hogares sin agua y demás necesidades básicas ignoradas, nuestro querido gobierno pacta un contrato de aproximadamente $ 600 millones (anuales) con la AFA para estatizar la televización del torneo de fútbol argentino. "No queremos una sociedad de secuestros. Ni de secuestros extorsivos, ni de secuestros de goles, ni ese país en donde desaparecieron 30 mil personas" habla nuestra intelectual y socialmente comprometida presidente de la nación Cristina Fernández de Kirchner. Esto sera una “victoria” entre la disputa del monopolio mediático del Grupo Clarín y el gobierno de los Kirchner.

¿Es necesario? ¿El entretenimiento brindado por este popular juego en nuestro país o el asesinato social por parte de las medidas estatales a nuestras clases bajas? Se que razonando esta pregunta y utilizando el sentido común para pensar que hacer con $600 millones muchos dirían que el fútbol no es lo necesario. Me gustaría saber que pasa por las mentes del matrimonio Kirchner y su pandilla cuando ven a cualquier niño desnutrido de este país. Me gustaría saber como hace para dormir esa gente por las noches sin sentirse culpables cuando yo siento la culpa por dejar que muera un ser humano o que viva como perro. Será que todo esta bien si hay fútbol. No hay hambre, no hay pobreza, no hay violencia social, no hay vidas a la basura.

Será que mientras tengamos el opio en nuestra pantalla todo lo demás estará bien.

Sebastián Zanzottera

Perdón por la molestia

Hace un tiempo, no muy lejano, he comenzado a escribir textos, con la intención de reflexionar sobre ciertas cosas que veo en la sociedad que no me gustan como funcionan, compartiendo con el resto un punto de vista. La difusión que tenían los escritos era, y es, repartir fotocopias en los ámbitos en los que sea posible, publicar en un blog (www.unfuturoparatodos.blogspot.com, que no tiene dueño, pero al mismo tiempo es de todos los que quieran compartir ideas), y, ahora también, se ha presentado la oportunidad de difundirlos en “La Revista de San Andrés de Giles”.

En las ocasiones anteriores, he evitado escribir en primera persona, con la intención de transmitir una idea de grupo, que es como creo que se deben solucionar los problemas, todos juntos. En esta oportunidad, me voy a tomar el atrevimiento de contarle al lector algo que me esta pasando, espero no molestar con ello. También quisiera tratar al que lee como a un amigo, sin la necesidad de conocernos. Si esto no te agrada, perdóname.

No busco que me tengas lástima, ni que te apiades de mí por lo que te voy a contar. Sólo quiero expresar esta angustia que tengo, no sé como sacar esto de mi pecho, por eso recurrí a escribir, para abrirme completamente ante vos, y tal vez así se calme un poco este dolor.

Ya no está conmigo una de las personas que más he respetado y querido, mi abuela. La persona que me enseñó que por más títulos académicos que se tengan, se es mal educado si no se respeta a los que nos rodean. La persona que me mostró con sus actitudes, cuanta más sabia e inteligente puede llegar a ser una persona que no sabe leer ni escribir en comparación con muchos licenciados o doctores. La persona que me enseñó que no hay que dejar que nadie te “pisotee”.

Lo que más me duele de su muerte es todas las oportunidades que perdí de darle un abrazo, un beso, o una caricia. Soy conciente de que eso ya no se puede revertir con ella, pero sí, mi amigo/a, podemos querernos más y demostrar ese cariño más seguido entre los que aún estamos con vida, y recordar con cariño a los que fueron importantes en nuestras vidas. Creo que tenemos que dejar de darle tanta importancia a cosas que no la tienen, y valorar más esas cosas, que consideramos pequeñas, pero que sin embargo hay en ellas más importancia que en nada.

Te doy las gracias por haberme dejado estar con vos, aunque sea a través de este texto, ya no se me ocurre que más contarte de ella, ni que más decirte de cómo me siento, además se me complica escribir porque se me nubla la vista. Gracias de nuevo, y perdón si te molesto.


Juan Nazareno Ferreyra

Gripe A(marillista)

Los primeros casos de gripe A(H1N1) se dieron en Estados Unidos, luego la enfermedad comenzó a propagarse por distintos lugares del mundo, por lo cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) la calificó de pandemia. A partir de esta situación, podríamos analizar una problemática instalada en nuestra sociedad hace tiempo, que tal vez no afecte a nuestra salud, pero sí se entromete con algo que se puede considerar mucho más importante, nuestra opinión, por consiguiente, nuestra libertad.

Antes de que se presentaran los primeros casos autóctonos en Argentina, los medios de comunicación masiva, ya habían instalado el tema como si fuese el único problema que tuviera la población. Esto genero temor en algunos integrantes de la sociedad, los cuales actuaron de diferentes maneras, desde usar barbijos hasta apedrear un colectivo.

Con la aparición de infectados, que contrajeron la enfermedad en el país, muchos medios brindaban tanta información sobre la gripe y como prevenirla, que terminaron desinformando a las personas. Cuando empezaron a presentarse muertes a causa de la enfermedad, se daban partes de cuantos muertos había al momento. Incluso en un canal se contabilizaba de forma continúa la cantidad de fallecidos.

De lo mencionado anteriormente puede desprenderse, la fuerte influencia que tienen los medios de comunicación masiva en la población. Tal vez, lo consigan gracias a la objetividad de la que se jactan, lo cual les permite convertirse en “dueños de la verdad”, consiguiendo que gran número de personas no duden ni discutan lo que ellos dicen o escriben. Cuando en sí, lo que comunican es sólo un punto de vista, muchas veces, sino siempre, influenciados por diferentes intereses. Es mas, a veces faltan a la verdad, como por ejemplo cuando “medios serios” difundían información argumentando una victoria en la guerra de Malvinas, cuando estaba ocurriendo lo contrario.

También se puede señalar que para ellos sólo somos números. Por ejemplo, para los canales de televisión, dejamos de ser personas para convertirnos en puntos de rating. Nos agrupan de la forma que a ellos se les antoja, determinando de que categoría somos, con el único fin de poder negociar cuanto van a cobrar por lo que nos van a vender. Y solo importamos si vivimos en Capital Federal o Gran Buenos Aires, si tenemos televisor y si tenemos teléfono fijo.

Quizás si cada uno se comportará de forma responsable, y respetuosa hacia el resto del grupo que somos como sociedad, sería mucho más fácil controlar tanto la gripe A(H1N1) como cualquier otra enfermedad. Pero lo más importante es que nos comportemos como creemos que lo debemos hacer y no como quieren otros. Nunca deberíamos dejar que piensen ni opinen por nosotros. Tendríamos que defender siempre nuestra libertad y nunca negociarla.

Juan Nazareno Ferreyra

Próxima estación: Desesperanza

Menos mal que nos queda la esperanza. Menos mal, porque sino habría que ponerse a pensar enseguida qué se puede hacer para cambiar las cosas. Necesitamos la esperanza, no podemos vivir sin ella, es que sino tendríamos que salir, ya divorciados de toda fe, a buscar respuestas a la calle, a provocar los cambios y no a esperar que lleguen solos, a dejar de pensar que hay gente que nos representa y que nos viene bárbaro para no hacer nada y esperar. Menos mal que tenemos fe, porque la fe mueve montañas, dicen, pero también paraliza, la fe es un acto que no necesita una respuesta fáctica sino que se construye de forma artesanal de modo mecánico, inconciente. Cuanto menos ganas tenemos de hacer las cosas, más fe necesitamos. Cuanto más nos exige la realidad, esa cruda y devastadora realidad que nos conmueve y nos indigna, más precisamos la esperanza para no hacer nada, para decir dos o tres estupideces y dormir tranquilos.

Hace unos días charlábamos con el escritor Andrés Rivera (charla que publicaremos el mes que viene) sobre este tema de la esperanza, porque muchos de sus lectores se quejan de esta ausencia de fe en sus obras sobre el presente argentino. Sin esperanza estamos perdidos, le dicen, pero... ¿y perdido por perdido, sin fe en nadie ni en nada, no podríamos salir a buscar lo que exigimos ahora, disfrazando pasividad con pesados discursos acerca del destino escrito de un pueblo como el nuestro? Otro escritor, Eduardo Belgrano Rawson, relata en su libro Setembrada las conclusiones de uno de sus personajes acerca de las mejores tácticas planteada para la guerra. “Si le tocaba sitiar a un ejército acorralado, debía tener en cuenta que su enemigo lucharía hasta desangrarse. Siempre convenía dejar un escape a un ejército en desbandada. Mucho cuidado con eso. Lo último que podía permitirse en la vida era que su enemigo perdiera la fe. Nunca se debe pelear contra gente desesperada. Todo esfuerzo sería poco para mostrarles alguna esperanza, convencerlos a toda costa de que aún podían salvarse. Sólo entonces debía lanzarse a su total exterminio”, escribe.

Menos mal que nos queda la esperanza, menos mal que nos sobran por todos lados estos curas con y sin sotana que defienden con su vida esta esperanza absurda que radica en no hacer nada y esperar una ayuda divina. Porque rodeados, sitiados y atacados, muchos siguen pensando en dibujarnos puertas falsas de salida que no existen. Puertas que dependen de nosotros que aparezcan, por la que podríamos echar a patadas a estos mercenarios de la fe que tanta esperanza necesitan para seguir engañando.


Editorial Revista "Sudestada" (Número 32, septiembre 2004)

Podríamos estar mejor

En marzo de 2004, Axel Blumberg es asesinado, luego de haber sido mantenido en cautiverio por un grupo de secuestradores. A partir de este hecho, su padre (Juan Carlos Blumberg) se convierte en un referente del pedido de mayor seguridad de muchas personas. El jueves 28 de agosto de 2006, convocó a una marcha a la Plaza de Mayo, la cual tuvo una gran concurrencia. El mismo día y a la misma hora, se organizó una “contramarcha” convocada por el entonces funcionario Luis D´Elia. El líder de “Federación de Tierras y Vivienda” criticó duramente al empresario, entre otras cosas dijo que: “Da asco que el ingeniero Blumberg acceda a una candidatura política, usando como peldaño el cadáver de su hijo”. Utilizando la lógica del ex piquetero, ¿No se podría opinar que él uso a los pobres para beneficio propio?

Desde la presidencia de la Nación, el 10 de marzo de 2008, se decretó la resolución 125. A partir de ese momento se generó un conflicto con el sector agropecuario.

Grupos de personas, que apoyaban al “campo” comenzaron a manifestarse en contra de la medida del Ejecutivo. No solo se veía en las ciudades del “interior” del país, sino que también se veía en la Capital Federal. El 25 de Marzo de 2008, una cantidad considerable de personas se acercó a la Plaza de Mayo, para hacer saber su oposición al decreto presidencial. También se hizo presente gente que apoyaba al Gobierno y llevaron a cabo un “desalojo” a los golpes. Entre los presentes del segundo grupo se destacaba la presencia de Luis D´Elia, el cual fue criticado por Alfredo De Angeli, por no dejar que ciudadanos se expresaran libremente. Ahora, cuando el ruralista llevaba a cabo un corte de ruta, ¿dejaba que los ciudadanos circularan libremente?

Desde “Frente para la Victoria”, criticaban duramente a los productores rurales por la cantidad de dinero que ganaban. Los desprestigiaban de cuanta manera fuera posible, como por ejemplo, cuando asociaron a Alfredo De Angeli con Alfredo Yabrán. Uno de los que más duro arremetió contra el sector fue el ex presidente Néstor Carlos Kirchner, quien argumentaba que era injusto no redistribuir la renta extraordinaria. ¿Compartirá el presidente del PJ su dinero con los pobres? Según la declaración jurada del año 2006, Kirchner incrementó cinco veces sus ingresos por el alquiler de inmuebles, comparado con el período 2005.

Las actitudes citadas anteriormente no son exclusivas de los personajes involucrados. Suele ser habitual en nuestra sociedad, criticar recurriendo a golpes bajos, ó criticar ciertas cosas sin antes hacer una autocrítica viendo el propio accionar. Primero deberíamos mejorar nosotros y luego tratar de que lo hagan los demás. Si lo hacemos, tal vez, podríamos estar mejor.

Juan Nazareno Ferreyra

El silencio no es salud

El silencio es salud
(Frase utilizada como propaganda en la última dictadura militar)

Una de las primeras medidas que suelen tomar las dictaduras, es callar a las voces disidentes. Además de silenciar opositores, intervienen los medios de comunicación que no comparten su accionar y que no se “venden”. Buscan que la población sólo sepa lo que ellos quieran. Pero en democracia también hay casos de censura, lo cual es mucho más grave.

A principios de la década del ´90, Liliana López Foresi, conducía “Revista 13”, que era transmitido por la señal del canal de aire propiedad del Grupo Clarín (Canal Trece). Cuando, el por entonces Presidente y actual Senador, Carlos Saúl Menem, comenzó a privatizar empresas estatales, la conductora arremetió contra la medida del Gobierno. Luego de las críticas de la periodista, su programa dejó de emitirse sin ningún tipo de aclaración.

En abril de 2008, la Radio de las Madres de Plaza de Mayo (AM 530) acordó con Quique Pesoa repetir, gratis, los sábados a la noche, su programa que emitía para la Radio Nacional Córdoba. En el programa del 21 de septiembre, dijo entre otras cosas que: “Algunos organismos de derechos humanos fueron cooptados, usados y anulados por los Kirchner, como anularon la lucha de Hebe de Bonafini”. Después de estos dichos se terminó la participación semanal de Pesoa en la radio de las Madres.

A inicios de año, Nelson Castro, en su programa radial “Puntos de Vista” (Radio del Plata), le dio espacio a una denuncia de la Auditoria General de la Nación (AGN) que se refería a posibles sobreprecios en el tendido eléctrico de alta tensión entre Río Negro y Santa Cruz. Esa obra había sido realizada por Electroingeniería (empresa que es la actual dueña de Radio del Plata). El viernes 30 de enero el periodista fue desvinculado de la emisora.

El sábado 7 de marzo da comienzo “La familia Pesoa” conducido por Quique Pesoa. El lunes 23 de febrero de 6 a 9 hs. dio inicio a su nuevo programa Liliana López Foresi. Ambos tienen aire en Radio del Plata.

Es grave que en democracia haya casos en los cuales se pretenda ocultar situaciones callando a los que informan. Aún peor, es que a la mayoría de la población le es irrelevante. Pero lo peor de todo, es que frente a las cosas que no nos gustan nos quedemos callados. No nos dejemos silenciar, nuestra opinión merece se escuchada y deberíamos prestar atención a lo que dicen los demás, porque el silencio no es salud.


Juan Nazareno Ferreyra

Consideraciones del sistema actual

Uno de los principales puntos a tener en cuenta es que vivimos en un mundo capitalista, y a veces olvidamos que es el capitalismo. Es un sistema basado en el individualismo, en la propiedad privada, en la “libertad” en todos sus aspectos, en la ley de la oferta y la demanda, etc. A lo largo de la historia el capitalismo ha demostrado ser como una bestia salvaje que si no se lo controla tiende a destruir todo, siendo la única ley resultante, la ley del más fuerte. Esta ley del más fuerte es análoga a la ley de la selva donde las multinacionales son los depredadores que se van comiendo a las pequeñas empresas. Muchos me tildaran de exagerado por decir esto, pero la realidad es que este sistema ha traído mas desastres que satisfacciones, por ejemplo la caótica contaminación en la cual vivimos, la desigualdad social que produce analfabetización, desocupación, desnutrición, enfermedades varias, hasta llegar a la muerte, esta cadena de consecuencias no son casos aislados sino una de las realidades mas duras que podemos encontrar en cualquier parte del mundo, quizás con la excepción de algunos países ejemplares que no entran en el tema a considerar.

Esta libertad que proclamaban en los comienzos del desarrollo de este sistema, se ha visto limitada por la ley del más fuerte. Un ejemplo de lo que estoy hablando es ver como en Argentina las clases sociales de recursos inferiores a las otras, tienen menos acceso a las necesidades básicas. En algunos casos es nulo, en otros es escaso pues la inmensa cantidad de población de bajos recursos, por ejemplo, no dispone de un trabajo en blanco por lo tanto carece de obra social. En los hospitales se realizan esperas increíbles para poder ser atendidos, en las escuelas públicas casi no hay cupo, y la educación que se brinda ha sido degradada con el paso de los años; el transporte se encuentra en crisis, se viaja como ganado tanto en tren, colectivo o subte. Tal vez se pregunten porque la educación ha empeorado, la respuesta a esta pregunta debe hacerse teniendo en cuenta el contexto cultural actual, que surge como consecuencia de los sucesos históricos que han marcado al país. Esta respuesta va a ser tema de mi próximo escrito, pues una de las principales causas de la situación actual de nuestro país.

A pesar de haber existido pensadores que han demostrado las falencias del sistema capitalista todavía se encuentran los defensores del capitalismo liberal, y en la actualidad neoliberal. Este pensamiento neoliberal trata de eliminar la responsabilidad social del gobierno, es decir se “lava las manos” de la desocupación, el analfabetismo, la desnutrición, la falta de salud publica. En la última palabra es donde radica el quid de la cuestión: Publica, esta palabra hace referencia al estado es decir la salud pública, la educación pública, los servicios públicos, etc, son responsabilidad del estado. En el sistema neoliberal se tiende eliminar el gasto público, pues se considera como gasto innecesario la inversión en educación, salud, transportes, y otros servicios de gran necesidad. Ese sistema es el que predomina en Argentina, y lamentablemente marca nuestra realidad.

Gabriel Zanzottera

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